General, Postparto, Sexualidad

ESTÉTICA GENITAL: ¿MITO O REALIDAD?

Desde “CuidaTuSueloPélvico” deseamos que este 2018 sea muy feliz en todos los aspectos de vuestra vida!

Por nuestra parte, nos ponemos de nuevo a trabajar e intentar ayudaros a cuidar vuestro suelo pélvico.

 El tratamiento estético de los genitales es un tema de actualidad, motivo de editoriales tanto en la prensa popular como en las revistas científicas y ese es el motivo por el cuál hoy os hablaré de ello.

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Es una moda creciente que tanto mujeres como hombres decidan cambiar el aspecto de sus genitales, tanto, que la cirugía estética genital se ha convertido en la operación estética que más ha aumentado en España en los últimos años.

Esto se debe, por un lado a unos estereotipos marcados por la sociedad y por otro lado, a la mayor libertad a la hora de hablar de estos temas, que hasta no hace tanto tiempo eran tabú.

Yo hoy, como ginecólogo, me centraré en la estética genital femenina.

Para poder establecer la definición o criterios de unos genitales femeninos perfectos, primero tendríamos que definir cuál es su “normalidad”.

Una definición de normalidad que en nuestra sociedad podría aceptarse sería , que los labios menores, como su nombre indica, deberían ser más pequeños y no sobresalir de los mayores, y éstos últimos deberían ser lo suficientemente grandes para proteger a los pequeños y evitar la sensación de sequedad.

Pero esta definición es sólo aplicable en el mundo occidental, ya que en el oriental los labios menores más exuberantes tienen más atractivo.

Por tanto, la primera conclusión a la que llegamos es que es imposible definir la vulva o vagina “ideal”, en cuanto a medidas, consistencia, color, etc., dado que los criterios estéticos son subjetivos, variables entre los distintos individuos y a lo largo del tiempo.

Es por ello que, cuando una mujer nos demande un tratamiento cosmético de sus genitales, hemos de tener muy claro, que objetivo quiere perseguir y cual ha sido el móvil por el cual lo solicita, para poderle dar respuesta a sus necesidades y el resultado sea lo más satisfactorio posible. O incluso, si como profesionales no lo vemos adecuado, desaconsejarle alguno de sus deseos.

Por una parte podemos asistir al interés por modificar la forma o el tamaño con el objetivo de aumentar el atractivo de esta área, aumentar el placer sexual o en algunos casos restaurar la virginidad.

Otros aspectos que aparecen en este tipo de consultas son las alteraciones fisiológicas producidas por la menopausia, las consecuencias en los tejidos de los partos vaginales (cicatrices o laxitud de los tejidos) o cirugía en esta zona o incluso tras la depilación integral, muy frecuente desde hace sólo unos años, que hace que áreas, antes “ocultas”, de los genitales, queden expuestas y parezcan más grandes o imperfectas de los que serían en presencia del vello genital.

 Los diferentes tipos de tratamiento van encaminados a mejorar o corregir estos defectos por los cuales nos ha solicitado ayuda la mujer, podemos precisar desde las técnicas menos “agresivas” o intervencionistas, hasta llegar a la cirugía. Os detallaré un poco sobre ellos.

  • Tratamientos conservadores: en el ámbito médico los denominamos así porque no precisan intervenciones.

Por un lado tendremos los ejercicios del suelo pélvico (ya fue motivo de una entrada  en este blog:  Entrenamiento del suelo pélvico: ejercicios de Kegel ) que nos permitirán tonificar esta área. Con ellos conseguiremos mejorar la sensación de laxitud vaginal y esto redundará en aspectos tan clave como puede ser la                      sexualidad.

Están indicados sobre todo tras los partos, cuando el problema sea la sensación de debilidad o falta de tono a nivel vaginal o que las relaciones sean menos satisfactorias como consecuencia de esta laxitud.

En otra línea podemos utilizar tratamientos tópicos que contengan estrógenos para poder mejorar el trofismo de la mucosa vaginal y así recuperar la elasticidad y lubricación de la misma. Están indicados en aquellas mujeres menopaúsicas que padecen síntomas de sequedad y atrofia de los genitales. Importante consultar a vuestro médico, ya que no son indicados para todas las mujeres.

Las infiltraciones con ácido hialurónico a nivel vaginal también logran mejorar este trofismo y lubricación. Éstas se usan también inyectadas en los labios mayores para conseguir aumentar su tamaño y turgencia.

  • Cirugía: la cirugía más clásica contempla la reducción de los labios menores cuando éstos incomodan (ropa apretada, práctica deportiva, relaciones sexuales,…) o cuando la mujer los valora como demasiado grandes.

Una práctica menos frecuente, pero en aumento, es la himenoplastia (reconstrucción del himen) a la cual se sometían, hasta ahora, algunas pocas mujeres por motivos religiosos o culturales, pero hoy en día también por motivos estéticos.

En los últimos años han surgido nuevas opciones terapéuticas para ayudar al rejuvenecimiento o “antiaging” de los genitales y esto sobretodo se intenta conseguir con la aplicación de láser. Éste sirve para estimular la producción de colágeno con la consiguiente mejora en la lubricación y trofismo de la vagina. Otra propiedad que se le atribuye es la reducción de la amplitud vaginal consecuencia de los partos.

Otras intervenciones que también podrían realizarse mediante láser, son la modificación de los labios (mayores y menores), monte de Venus, periné o incluso para modificar el color y tono de los genitales.

 Ante todas estas posibilidades de tratamiento estético, se nos pueden plantear varias cuestiones: ¿Es tan importante la estética genital? ¿Hay una relación directa con la sexualidad y la anatomía del área genital? ¿Son efectivos los tratamientos que aseguran mejorar todos estos aspectos? ¿Están exentos de complicaciones o efectos secundarios? ¿Perduran sus efectos a lo largo del tiempo?

Todas estas preguntas tienen una difícil respuesta. Está claro que hay aspectos anatómicos que pueden favorecer la sexualidad, pero también es cierto que una buena parte se debe a los estímulos que recibe nuestro cerebro y aquí están implicados fenómenos psíquicos y emocionales.

Por otro lado, ¿No estaremos cayendo en la moda de la estética, y aquí incluiríamos a la estética genital, obsesionados por esta “belleza” artificial o por evitar el envejecimiento?

Son cuestiones difíciles de contestar y vienen dadas por las tendencias actuales de nuestra sociedad. Lo que tenemos que tener claro los profesionales que hay que compatibilizar los deseos de la mujer con una práctica médica razonable, coherente y basándonos en la evidencia ciéntifica que dispondemos en la actualidad.

 Con los tratamientos fisioterapéuticos de la musculatura pélvica está demostrado que mejora el fortalecimiento de estas estructuras incidiendo positivamente en la sexualidad. La aplicación de cremas con estrógenos o las infiltraciones con ácido hialurónico, harán que las mucosas atróficas vuelvan a recuperar su elasticidad y lubricación, y ello comportará la disminución de los síntomas relacionados con la atrofia y también la consiguiente mejora de la sexualidad.

La cirugía nos puede ayudar en aquellas mujeres que quieran reducir sus labios, recuperar el aspecto virginal del himen o bien reparar desgarros o cicatrices secundarias a partos traumáticos o cirugías previas.

En cuanto al láser, sus efectos beneficiosos, aún están por demostrar, dado que los estudios que disponemos tienen pocos casos y con un seguimiento corto, aunque si es verdad que los resultados preliminares parecen alentadores, en el tratamiento de la atrofia y sequedad genital.

 La duración del efecto puede ser de por vida en algunas cirugías, pero en otros casos se mantendrá mientras apliquemos el tratamiento o incluso requerirá de sesiones periódicas como es el caso del láser o del ácido hialurónico.

 Y en cuanto a los efectos secundarios no deseados de todos estos tratamientos, suelen ser leves, sobre todo si utilizamos terapias conservadoras.

En los tratamientos quirúrgicos, no deberían ser importantes si la cirugía ha sido realizada por cirujanos expertos, a pesar que cualquier acto quirúrgico puede conllevar un riesgo de infección, sangrado, dolor o cicatrices antiestéticas (algunas de estas prácticas pueden sensibilizar o producir molestias con las relaciones sexuales).

 Para resumir y acabar, podemos decir que todas estas terapias han sido diseñadas para mejorar unos síntomas y/o aspectos subjetivos que sufren algunas mujeres y de esta manera proporcionar una mejora funcional, física o psicológica, que redundará en una mejoría del bienestar, autoestima, sexualidad o calidad de vida.

Pero es muy importante, que estas mujeres tengan claro cuál es el objetivo que las ha conducido a solicitar alguno de estos tratamientos, si las expectativas de las que les han hablado cubrirán aquellos aspectos que las preocupan, y sobre todo elegir un buen profesional con experiencia y que el tratamiento propuesto esté demostrado que funciona con los menores efectos secundarios.

Espero que os haya parecido interesante y ayudaros a solucionar alguna duda.

¡Hasta pronto amig@s del blog!

 

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