Embarazo, Incontinencia anal, Incontinencia urinaria, Prolapso genital

PARTO O CESÁREA. ¿CUAL ES LA MEJOR OPCIÓN PARA EL SUELO PÉLVICO?

El parto acompaña a la humanidad desde sus orígenes y a lo largo de la historia, el proceso de parir ha ido sufriendo cambios, en primer lugar para adaptarse a los cambios anatómicos, pero también sociales.

Cuando el homínido adopta la posición erecta y pasa a formar, en su evolución, lo que hoy en día somos, sufre unos cambios anatómicos para compensar los efectos de la gravedad.

En la mujer, en particular, aparte de fortalecerse los músculos y ligamentos pélvicos, se le añaden una serie de cambios en la pelvis ósea para poder adaptarse a la cabeza fetal en el parto, que aumenta de tamaño paralelamente al desarrollo del cerebro humano, en su evolución a lo largo de los miles de años.

A pesar de estos cambios adaptativos, el tamaño del feto, en algunas ocasiones, puede ser un problema para pasar por el canal del parto, provocando una desproporción pélvico-fetal (el diámetro de la pelvis es inferior al de la cabeza fetal) o bien un parto traumático con las consiguientes consecuencias para el feto o la mujer.

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Madonna del Parto, Piero della Francesca, 1455 AC

Con la idea de poder extraer el feto, por una vía alternativa a la fisiológica, se ideó la operación cesárea.

Sus raíces son tan lejanas que nos han llegado envueltas en la mitología y en la leyenda, unidas a grandes personajes de la historia como Julio César, del cual se dice que le da el nombre por haber nacido por esta vía. Siendo esto falso, de los datos que disponemos se extrae la conclusión de que la cesárea ya se practicaba en la antigüedad para poder salvar al feto en caso de muerte materna. Son muchos años los que han de pasar para que esta operación se realice como alternativa al parto vaginal cuando este no era viable.

Se cree que fue sobre el año 1500 en el que se realiza la primera cesárea con éxito en una mujer que no podía dar a luz por el tamaño del feto. A partir de entonces se fue estandarizando y mejorando la técnica y ampliando las indicaciones en aquellos casos que hay un riesgo de afectación del feto o bien de la madre, que en ocasiones puede ser irreversible.

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Ha llovido algo desde entonces….

Además, desde hace unas décadas, existe un interés creciente por la patología del suelo pélvico,  que clásicamente, se había considerado como algo inherente a la mujer que ha parido. Este y otros mitos al respecto se van rompiendo debido al mayor conocimiento de las causas, el diagnóstico y tratamiento de estas patologías.

Son múltiples los factores que pueden provocar la disfunción del suelo pélvico, pero está demostrado y cada vez hay más estudios que lo corroboran, que la causa más frecuente estas alteraciones, es el parto vaginal.

Es por ello que hoy en día ya se plantea el dilema si ¿la cesárea sería una buena opción para preservar el suelo pélvico de la mujer y evitar las posibles consecuencias futuras del parto vaginal?: prolapso, incontinencia urinaria, incontinencia anal…

 

Como en todos los campos de la vida, a veces, es difícil encontrar un equilibrio entre dos extremos, y en este tema, sucede lo mismo. A día de hoy la respuesta es NO, ya que la evidencia actual en ese sentido, sólo avala la indicación en casos muy, muy concretos.

Por un lado, está demostrado que el parto vaginal es el factor más importante relacionado con las disfunciones del suelo pélvico, pero por otro lado, sabemos que el parto vaginal no es el único factor que puede provocar la aparición de alteraciones en el suelo pélvico y que hay muchas mujeres que han tenido partos vaginales y nunca tendrán un alteración del suelo pélvico o bien será muy leve.

Hay otros factores estudiados y demostrados en la génesis de las alteraciones del suelo pélvico, como la edad en el momento de los partos, la obesidad, la laxitud de los tejidos o el tamaño del feto, que asociados a un parto más o menos dificultoso, pueden, al ser sumados, ser los precursores de problemas en el futuro. Sabemos que cuántos más factores sumamos en la misma mujer, más aumentamos el riesgo de estas disfunciones.

Este es el motivo por el que los esfuerzos científicos actuales en este campo concreto, van en la dirección de poder identificar y predecir qué pacientes, por sus características o antecedentes, tienen más riesgo de sufrir una alteración del suelo pélvico, para poder hacer una evaluación previa al parto y decidir en qué casos, si el riesgo para su suelo pélvico es muy elevado, estaría recomendada la realización de una cesárea electiva. En los casos en los que el riesgo fuera bajo, el parto vaginal es la mejor opción, acompañado de aquellas medidas que previenen de alguna forma estas lesiones, como puede ser el masaje perineal al final del embarazo, los ejercicios de Kegel, un buen control del peso materno, etc. y como no una buena fisioterapia postparto.

Finalmente deciros que, aunque el camino de la ciencia y el futuro va en la dirección de predecir las mujeres con mayor riesgo de disfunción del suelo pélvico, para poder decidir en qué casos el riesgo, para el suelo pélvico, de un parto vaginal es mayor que el riesgo, para la mujer, de una cesárea, no tendremos ninguna fórmula mágica y tendremos que seguir individualizando, hablando y escuchando a nuestras pacientes, para tomar la que seguro será la mejor decisión consensuada.

Y, si a pesar de tomar todas estas medidas, padeces alguna consecuencia en tu suelo pélvico, puedes consultar con el Especialista que seguro tendrá una buena solución para mejorar y hacer desaparecer estos síntomas.

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